El papá de Martín Ovejero, arrollado
por un auto en la ruta 11, salió este marte desde Santa Clara. El conductor que
lo atropelló fue condenado a cuatro años y medio, pero sigue libre.
Cargó la
mochila, la misma con la que hizo apenas un par de prácticas previas, y comenzó
a caminar con un objetivo claro: llegar a la Casa Rosada y contar en primera
persona la “tortura judicial” que sufren desde julio de 2017 cuando un
conductor atropelló y mató a su hijo de 22 años en el kilómetro 495 de la ruta
11. Guillermo Ovejero –papá de Martín- y el resto de los familiares y amigos
del joven siempre reclamaron que más allá de la condena que se le impuso el año
pasado, Pablo Sebastián Pérez no pasó un solo día detenido.
El hombre de
54 años calcula que en aproximadamente ocho días podría llegar a la Casa Rosada
y alcanzarle al Presidente un pedido para que escuche en primera persona “no
desde un análisis judicial, lo que pasó y como actuó la Justicia”.
Ovejero
salió desde Santa Clara luego de realizar una caminata en la que cargó sus
elementos a Mar del Plata ida y vuelta la semana anterior a modo de práctica. Su cálculo es realizar
unos cincuenta kilómetros por día y lleva las provisiones como para alimentarse
y descansar a lo largo del recorrido.
La familia
Ovejero cuestionó los primeros tramos de la investigación a cargo de la
fiscalía de Delitos Culposos y en ese momento lograron que el fiscal Rodolfo
Moure reemplazara a Pablo Cistoldi durante la el juicio que presidió la Jueza
Correccional Jorgelina Caamadro.
Tal como se
informó oportunamente, la Justicia condenó a Pablo Sebastián Pérez a la pena de
cuatro años y medio de prisión como autor del delito de homicidio culposo
agravado por la conducción de un vehículo y por culpa temeraria. Si bien la
fiscalía y el particular damnificado se mostraron conformes con el monto de la
pena, ya en ese momento los familiares
de la víctima cuestionaron la decisión de la Jueza que también dispuso que el
imputado no pueda manejar durante siete años.
Caamadro tuvo
en cuenta la pericia accidentológica que confirmó que el rodado circulaba a 122
kilómetros por hora al momento del contacto inicial con la rotonda que derivó
en un trompo y en el impacto a la motocicleta. En el mismo sentido valoró la
declaración de los testigos, especialmente del primero que frenó en el lugar y
que relató como el auto de Pérez lo había pasado a altísima velocidad. Esa
jornada Pérez manejaba a una velocidad superior a lo permitida en su Peugeot
207 cuando rozó la rotonda del kilómetro 495 de la ruta 11, cruzó de mano e
impactó la motocicleta en la que se desplazaba Martín Ovejero causándole la
muerte de manera casi instantánea.
elfundadoronline.com

Publicar un comentario