18-07-2017 El cuerpo
local se conformó en 1953. Empezaron a funcionar con donaciones y apoyo del
municipio. El profesionalismo los transformó en uno de los cuerpos más
preparados de la región.
Con pocos recursos, donaciones, apoyo del municipio y de
distintas fuerzas vivas fueron recolectando escaleras, hachas, picos, palas e ideando
una ingeniería para convocarse ante cada siniestro; cada emergencia.
Sin cuartel propio y sin sirena fue la comisaría el lugar en
donde se recibían las alertas y la única manera de avisar era mediante el
lanzamiento de tres bombas que sucumbían en el aire de la ciudad. Esos tres
estallidos servían para diferenciarse de los remates que también usaban este
sistema de convocatoria de ciudadanos.
Todos llegaban a la comisaría, se les indicaba de dónde
provenía el llamado, se cargaban los implementos en un acoplado del Corralón
Municipal, que funcionaba en la actual terminal de ómnibus, y un camión regador del municipio los acompañaba
para proveerles de agua.
Pero no sólo eran incendios, el paso de los meses puso a los
voluntarios ante situaciones que jamás habían pensado vivir. Derrumbes, rescate
de cuerpos en lagunas o asistencia en accidentes que fueron formando y dejando
marcas en el temple de la tropa.
El incendio de Casa Galotto o Farmacia Olariaga fueron dos
retos a nivel local y el fuego que consumió tienda Los Gallegos en 1978 fue uno
de los siniestros que los hizo resaltar a nivel regional.
Ayudar, sin importar la distancia o los recursos fue el
motivo principal.
La comisión directiva inicial tuvo a los siguientes
integrantes: Gorki Coccari, Proto González, Tomás Elorriaga, Cosme Rivaduglia,
Eduardo Andere, Oscar Pedroche, Enrique Gilardenghi, Reinaldo Arrascaete, Oscar
Huber, Carlos Corti, Carlos Soto, Héctor Dopazo, Adolfo Drago.
La primera reunión se llevó a cabo en el cine Sarmiento –
cedido por el Señor Drago – donde se fijaron los lineamientos generales y la
operatividad a seguir para organizar el cuerpo.
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