13-06-17 Adan Baliña, un joven de 22 años, oriundo de Tres
Arroyos y conocido por el dispositivo que permite localizar billeteras y llaves
a través del smartphone, que él mismo desarrolló, no deja de apostar y el 2017
llegó con una nueva idea. Hasta hace unos meses residió en Tandil mientras
estudiaba Ingeniería en Sistemas en la Facultad de Ciencias Exactas, aunque
temporalmente debió suspenderlos para poder dedicarse de lleno a su primer
proyecto.
Es evidente que la innovación es parte de su día a día,
aunque en esta oportunidad busca contribuir a las energías renovables mediante
el desarrollo de suelos piezoeléctricos. ¿Qué es eso? Se trata de una
tecnología que permite obtener energía eléctrica a partir de la presión
mecánica, como los pasos dados al caminar. El sistema permite que la carga
negativa creada en el lado externo de la baldosa al pisarla y la positiva
producida en el interior generen una corriente eléctrica que comienza a fluir
en el momento que la presión se alivia.
El interés por esta tecnología lo atribuye a la escasa
exploración realizada hasta el momento. Al parecer la inspiración llegó a
temprana edad cuando comenzó a tomar clases de batería con un profesor que no
contaba con un
instrumento convencional, sino que le enseñaba con una
batería electrónica, donde cada uno de los sensores que recibía un golpe,
transformaba la vibración en un sonido, mediante su paso por una consola.
Bajo el nombre de “Moove”, el desarrollo del prototipo
requerirá de la colaboración de ingenieros industriales y electrónicos, con el
fin de reducir los costos de producción de las baldosas que actualmente tienen
un valor de US$600 por metro cuadrado. Es por ello que espera obtener un
capital para comenzar el desarrollo e investigar nuevos materiales,
principalmente reciclados, para la construcción y reducir el costo de la
baldosa en un 50% o más. Con un panorama muy positivo y alentador, Baliña
planea colocar las primeras baldosas a lo largo del 2018. Este sistema aún no
se ha implementado en América Latina, aunque sí existe un caso en Israel, donde
se puso en funcionamiento en los lomos de burro y se utiliza la energía
mecánica de los vehículos para producir electricidad.
Adán explica que el sistema que se pretende desarrollar
permitirá almacenar o redistribuir la energía eléctrica donde más se necesite.
Incluso, podrá ser consumida directamente y almacenar el excedente de energía
para ser utilizado en el futuro. La cantidad de energía generada dependerá del
peso de la persona y el tipo de movimiento. Una de las
ventajas frente a otros tipos de generación limpia de
energía es que no depende de las condiciones climáticas, como la energía solar
o la eólica. Incluso, este sistema podrá producir hasta 8 watts de energía con
cada paso, suficiente para alimentar las luminarias públicas.
Asimismo, se buscará que las baldosas cuenten con conexión a
internet. De esta manera sería posible monitorear cuánta energía se crea en
diferentes lugares, así como también vincular las baldosas a una aplicación
móvil para ayudar a la gente a entender mejora la energía y ver en tiempo real
cuánto se genera a partir de sus propios movimientos.
Para poder aprovechar esta posibilidad al máximo, propone la
instalación de las baldosas en zonas con un gran tráfico peatonal, como
aeropuertos, centros comerciales, universidades, estaciones de subte o tren.
Lugares donde haya un gran volumen de tráfico para producir una gran fuente de
energía y que estos la utilicen para autoabastecerse.
Luego de desarrollar el sistema y crear las baldosas, sólo
resta que los gobiernos se unan a la causa y busquen contribuir a la generación
de energía de manera limpia, así como también que inviten a todos los
habitantes a ser parte de su producción. Paso a paso.
eleco.com.ar
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