AVISO (900x113)

Villa Gesell , 19 de noviembre del 2025 - Hoy venimos a contar una historia que, si no fuera real, sería un sketch. Una mezcla de mar, muelle, chapuzón y política. Porque en Villa Gesell la política no se cocina, se moja.
Cada año, los guardavidas cumplen un ritual: tirarse del muelle para inaugurar la temporada. Tradición pura. Y el año pasado, el intendente Gustavo Barrera decidió sumarse. Un gesto simpático, popular, casi épico. Casi.
Barrera saltó… pero el mar no estaba para figuritas. El acto terminó en un rescate: los mismos guardavidas que él decía homenajear tuvieron que tirarse para sacarlo del agua. Si tu homenaje termina con los homenajeados salvándote, algo falló.
Pero en Gesell lo conocen, Barrera convierte cada caída en relato. Y si no hay caída, la inventa. Hoy, en plena discusión por la seguridad en las playas, sus críticos aseguran que no solo toma decisiones que ponen en riesgo el trabajo de los guardavidas, sino que además les da la espalda. A esos mismos que hace un año lo sacaron del agua antes de que la escena fuera peor.
La política tiene muchas formas. Algunos construyen, otros dividen. Y otros —pocos— dominan un arte extraño , hacer de la traición una virtud. Según varios de sus propios aliados, Barrera es un especialista.
Un salto, una foto, un rescate. Y un año después, decisiones que tensan al máximo la relación con quienes cualquier intendente debería cuidar: los que cuidan a todos los demás.
En Villa Gesell, la temporada se abre con un chapuzón. Pero algunos parecen decididos a chapotear todo el año. La pregunta es simple: ¿cuántas veces más?.


https://www.facebook.com/reel/1548188476202338 

Publicar un comentario